YOGA EN EL DESIERTO
Esta fue la principal razón por la que me decidí a realizar este viaje. Todo surgió cuando, el verano pasado, viajé a Marrakech, como muchísimos otros turistas. Cuál sería mi sorpresa cuando, en el avión, comencé a hablar con una chica muy dulce, que iba con un grupo de viajeros a realizar yoga en el desierto. Como yo practico yoga desde hace años, y me encanta, me atrajo la idea de realizar un viaje para hacer yoga en un lugar tan mágico y, por qué no decirlo, tan zen. Lo cierto es que, al final, hubo una ola de frío con la que no contábamos, así que practicamos el yoga con bastante más ropa de lo que es habitual. Y si el yoga ya lo practicábamos bien abrigados, la meditación era bajo manta.
